Luis Zenteno Santaella debe dimitir: Teoloyucan enfrenta crisis de ingobernabilidad e inseguridad
- LUIS ROCHA / Noticias

- hace 8 horas
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✍️ EDITORIAL


Luis Domingo Zenteno Santaella enfrenta el momento más grave de su administración en Teoloyucan. El problema ya no es solamente la falta de resultados, ni las acusaciones de corrupción, ni las obras cuestionadas.
El verdadero problema es que el municipio parece haber entrado en una crisis de seguridad e ingobernabilidad que exhibe la debilidad del alcalde frente a su propia policía municipal.
De acuerdo con información difundida por el corresponsal de El Universal, Arturo Contreras, en Teoloyucan habrían sido dados de baja 80 policías municipales, entre ellos cinco elementos con órdenes de aprehensión por presuntos delitos de extorsión.
El dato es brutal y obliga a una pregunta inevitable: ¿quién gobierna realmente Teoloyucan?
Luis Zenteno Santaella perdió el control de Teoloyucan
Cuando un gobierno municipal llega al punto de tener decenas de policías dados de baja y elementos señalados por presuntos delitos graves, ya no se puede hablar de simples fallas administrativas.
Se trata de una crisis profunda dentro de la corporación encargada de cuidar a la ciudadanía. El alcalde Luis Zenteno Santaella tiene que dar la cara.
No basta con guardar silencio, repartir culpas o fingir que se trata de un problema menor. La seguridad pública es una de las responsabilidades centrales de cualquier gobierno municipal, y en Teoloyucan la situación parece haberse salido de control.
La policía municipal no puede tener más poder que el alcalde
El escenario es alarmante: si la policía municipal de Teoloyucan operó durante tanto tiempo con elementos señalados por presuntos actos de extorsión, entonces la autoridad política falló.
Falló la supervisión. Falló el mando. Falló la depuración.
Falló el alcalde. Y cuando un alcalde pierde capacidad para controlar a su propia policía, la ciudadanía queda indefensa.
Delfina Gómez no puede mirar hacia otro lado
La gobernadora Delfina Gómez Álvarez tampoco puede permitir que este caso crezca como si fuera un asunto aislado. Teoloyucan forma parte del Estado de México y la crisis de seguridad municipal también golpea la gobernabilidad estatal.
Si el gobierno mexiquense permite que el caso Zenteno se pudra políticamente, el costo puede ser mayor. La gobernadora debe enviar una señal clara: ningún alcalde, aunque sea de Morena, puede mantener un municipio bajo sospecha de descontrol, miedo e impunidad.
Teoloyucan necesita autoridad, no simulación
El problema en Teoloyucan ya rebasó la discusión sobre malos gobiernos. Hoy la pregunta es mucho más grave: ¿está el municipio en manos de una autoridad capaz o de una administración rebasada por sus propios cuerpos de seguridad?
Luis Zenteno Santaella debe asumir responsabilidad política. Si no puede garantizar orden, seguridad y mando institucional, entonces debe considerar seriamente separarse del cargo.
El Congreso mexiquense y el Gobierno del Estado de México tienen que revisar con seriedad lo que ocurre en Teoloyucan. Porque cuando la delincuencia se infiltra en la autoridad, el municipio deja de ser gobernado por la ley y empieza a ser controlado por el miedo.
Y eso no puede normalizarse.



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