• LUIS ROCHA / Noticias

La UNAM promueve las habilidades de las personas con autismo

SOCIEDAD /


En el Laboratorio de Cognición y Desarrollo de la Facultad de Psicología (PF), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), implementa una estrategia identificada como Funcionalización Cognoscitiva. El esquema tiene como propósito, el promover las habilidades de las personas con autismo, para que sean funcionales y se inserten en su entorno sociocultural.


Felipe Cruz Pérez, académico de la entidad universitaria quien dirige este modelo, aseguró que en México no hay cifras confiables de cuántas personas viven con este padecimiento. Sin embargo, en el mundo hay una prevalencia de uno por ciento; es decir, que existen de siete a ocho en esta condición por cada 10 mil habitantes.


Precisó que a través del trabajo que llevan a cabo, se busca diseñar acciones adecuadas para cada caso. Los expertos se enfocan en la funcionalización motora, sensorial, cognitiva, comunicativa y socializante con un grupo de 28 personas, a quienes estudian desde hace 14 años. Recurren a tres terapeutas que asisten al paciente y a sus padres.


En el Centro de Servicios Psicológicos de la Facultad de Psicología, también se atiende una serie de problemáticas del desarrollo. “Esperamos que con estos cambios pospandémicos, podamos recuperar el trabajo del grupo de niños con autismo, donde laboramos con grupos reducidos y dos o tres terapeutas por cada niño”.


El Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se celebra el 2 de abril, quienes lo padecen se caracterizan por lenguaje limitado o extraño, aislamiento, nula búsqueda de contacto social y afectivo, patrones repetitivos y deficiencias en la interacción.


“Quizá las características más notorias son las deficiencias en la interacción y en la comunicación social por parte de las personas que están en esa condición, síntomas que presentan desde las etapas más tempranas del desarrollo.


“Incluyen patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento y también de sus intereses y actividades; presentan un deterioro significativo en los aspectos laborales y académicos y en otras áreas como las recreativas y de juego”, afirmó Cruz Pérez.


Para sospechar que un infante lo tiene, es importante notar si presenta un patrón de actividad deprimida o excitada, lenguaje verbal no consolidado, actividad comunicativa no orientada, aislamiento (sobre todo conforme crece), además de nulo contacto social y afectivo (especialmente con sus padres).



43 visualizaciones