Delfina Gómez Edomex: le tiembla la mano con Juana Carrillo Luna, alcaldesa de Cuautitlán México
- LUIS ROCHA / Noticias

- hace 1 día
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A la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, le tiembla la mano cuando se trata de corregir, exhibir o llamar al orden a personajes de Morena.

El caso de Juana Carrillo Luna, alcaldesa de Cuautitlán México, es una muestra clara del problema político que arrastra el gobierno mexiquense: mucha exigencia hacia afuera, pero demasiada tolerancia hacia adentro.
Cuautitlán México enfrenta reclamos ciudadanos por inseguridad, violencia, calles destrozadas, corrupción y falta de resultados.
Aún con todos los problemas, la alcaldesa emanada de Morena presumió su presencia en un palco VIP durante el partido México vs Ecuador.
El hecho provocó críticas porque contrastó con la realidad cotidiana de miles de habitantes que no viven entre privilegios, sino entre baches, miedo, abandono urbano y servicios deficientes.
Pero lo más grave no fue solo la imagen de Juana Carrillo Luna.
Lo más grave fue el silencio político de Delfina Gómez.
La gobernadora del Estado de México ni siquiera fue capaz de enviar un mensaje claro de austeridad, congruencia o responsabilidad pública frente a una alcaldesa de su propio movimiento.
Y ese silencio le resta seriedad a su gobierno.
Delfina Gómez no puede exigir resultados si no se atreve a incomodar a los suyos. No puede hablar de transformación si permite que alcaldes y alcaldesas de Morena actúen como si el poder fuera un privilegio personal y no una responsabilidad pública.
El problema de fondo es que el gobierno del Edomex luce cada vez más maltratado por la falta de autoridad política.
La violencia no cede.
La inseguridad golpea municipios completos.
El narcomenudeo avanza.
Las calles están destruidas.
La corrupción municipal sigue presente.
Mientras tanto, algunos personajes de Morena parecen más preocupados por aparecer en palcos, eventos y fotografías que por resolver los problemas reales de la gente.
Delfina Gómez Álvarez enfrenta una prueba seria: demostrar que gobierna para el Estado de México o confirmar que solo administra equilibrios internos de Morena.
Porque cuando una gobernadora calla frente a los excesos de los suyos, no protege al movimiento. Lo debilita.
Y cuando le tiembla la mano para corregir a una alcaldesa cuestionada, también le tiembla la autoridad frente a todo el Edomex.



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