VIDEO “No cumplas con la norma”, ordena Claudia Sheinbaum al titular de la Comisión de Áreas Naturales Protegidas
- LUIS ROCHA / Noticias
- hace 26 minutos
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Claudia Sheinbaum quedó nuevamente bajo polémica luego de que se difundiera un video en el que llamó la atención a Pedro Álvarez Icaza, titular de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, y le dijo: “no cumplas con la norma”.

La presidenta reprendió al funcionario este viernes en el Parque del Jaguar, Tulum, Quintana Roo, en medio de reclamos relacionados con prestadores de servicios turísticos afectados por restricciones dentro del área natural protegida.
Cuando la presidenta dice “no cumplas con la norma”, aunque después pretenda enmarcarlo como “sentido común” o atención a la gente, el mensaje político e institucional resulta delicado.
En la grabación también se escucha a Sheinbaum pedir que el conflicto sea resuelto antes de que termine julio, y no en el plazo de dos meses que inicialmente se había planteado.
La frase no es menor.
Claudia Sheinbaum y la frase que desató polémica
En el video difundido, Claudia Sheinbaum reclama al titular de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas por anteponer la norma a la atención de las personas afectadas.
“Hay que gobernar con sentido común y para la gente; cuando la norma se pone por encima de la gente y el sentido común, está mal; entonces no cumplas con la norma, eso es lo que te estoy diciendo”, indicó.
Ese es el punto que abrió la polémica. Porque una cosa es pedir sensibilidad administrativa. Y otra muy distinta es instruir públicamente a un funcionario a no cumplir una norma.
¿Sentido común o desacato institucional?
Un gobierno puede revisar normas. Puede modificarlas. Puede flexibilizar procedimientos dentro de la ley. Puede buscar soluciones para ciudadanos afectados. Puede ordenar a sus funcionarios que atiendan conflictos con rapidez.
Pedir “no cumplir con la norma” abre un problema de fondo: ¿qué pasa cuando la autoridad política coloca su criterio por encima de reglas ambientales, administrativas o legales?
En un área natural protegida, las normas existen para cuidar ecosistemas, regular actividades y evitar que intereses económicos o turísticos terminen por imponerse sobre la protección ambiental.
El caso del Parque del Jaguar en Tulum no puede verse solo como un regaño a un funcionario. También debe leerse como una señal preocupante sobre cómo entiende el poder la relación entre ley, medio ambiente y decisiones políticas.
Áreas Naturales Protegidas bajo presión política
El episodio ocurrió en el contexto de restricciones dentro del Parque del Jaguar, donde prestadores de servicios turísticos habrían expresado inconformidades por la aplicación de reglas en el área natural protegida.
Sheinbaum pidió resolver el conflicto con rapidez, lo que puede entenderse como una instrucción para evitar afectaciones sociales o económicas.
La frase “no cumplas con la norma” deja un flanco abierto: si la norma protege un área natural, ¿puede una orden política desplazarla?
La respuesta institucional debería ser clara: si una norma es injusta, excesiva o mal diseñada, debe reformarse por la vía correcta, no ignorarse por instrucción verbal.
El riesgo de gobernar por encima de la norma
El mayor problema político de la frase es el precedente.
Si un funcionario escucha de la presidenta que no debe cumplir una norma cuando esta se interpone al “sentido común”, entonces el criterio jurídico queda sometido al criterio político. Y eso puede ser peligroso.
Hoy puede tratarse de un conflicto turístico. Mañana podría tratarse de permisos ambientales.
Después, de obras públicas. Luego, de regulaciones urbanas.
El Estado de derecho no se sostiene solo cuando las normas resultan cómodas. Se sostiene, precisamente, cuando las autoridades respetan reglas incluso cuando existen presiones sociales, económicas o políticas.
Claudia Sheinbaum y la contradicción del discurso legalista
La frase también resulta incómoda para el discurso oficialista.
Morena suele defender sus decisiones bajo la idea de legalidad, pueblo, transformación y justicia social.
Cuando desde la Presidencia se escucha una instrucción como “no cumplas con la norma”, el mensaje parece contradecir cualquier defensa del Estado de derecho.
La pregunta editorial es inevitable: ¿Puede una presidenta exigir legalidad al país mientras pide a un funcionario no cumplir una norma?
Porque gobernar con sensibilidad no significa gobernar fuera de la ley. Atender a la gente no significa dejar sin efecto reglas ambientales o administrativas.
Parque del Jaguar: la norma también protege
En el caso de áreas naturales protegidas, el debate es todavía más delicado. Las normas no existen solo para complicar trámites. Existen para proteger recursos naturales, evitar deterioro ambiental y equilibrar intereses sociales con conservación.
La Suprema Corte ha señalado que la creación de áreas naturales protegidas responde al mandato constitucional de preservar recursos naturales y servicios ambientales.
Por eso, el camino no puede ser simplemente “no cumplas con la norma”. El camino debe ser revisar, ajustar, compensar, dialogar y resolver dentro del marco legal.