¿Qué ofrece Xóchitl Zagal a Morena en Cuautitlán Izcalli?

Su aspiración a la coordinación municipal exige más que referencias a Claudia Sheinbaum y Delfina Gómez.
Editorial |

#XóchitlZagal Ramírez quiere la coordinación de Morena en Cuautitlán Izcalli. Pero la justificación política del encargo necesita argumentos más sólidos.
Su aspiración debe responder qué puede construir, a quiénes puede sumar y qué resultados respaldan su pretensión. Una cosa es querer y otra cosa es poder.
La diputada federal anunció su participación en el proceso interno y colocó su experiencia y trabajo territorial entre sus principales argumentos.
El derecho a competir no está en discusión. Es lo más sano en una democracia. Lo que corresponde examinar es la capacidad que ofrece para dirigir.
Xóchitl Zagal: el registro no acredita liderazgo en Cuautitlán Izcalli
En la presentación de su aspiración, Zagal planteó recorrer las 260 secciones electorales, escuchar a los habitantes y elaborar un diagnóstico municipal.
Ella misma hace que se abran las preguntas:
¿Qué equipos la acompañan? ¿Cómo participaría la militancia en las decisiones? ¿Qué problemas identifica y qué propone hacer desde una coordinación partidista?
¿Qué hizo como diputada federal en beneficio de los izcallenses? ¿Cuántas personas se vieron directamente beneficiadas en sus gestiones como legisladora?
¿Cómo fue que llegó a sus cargos partidistas y políticos? ¿Hasta dónde la alcanza para tratar de ser la coordinadora municipal de Morena?
La experiencia política debe expresarse en capacidad de organización. Reiteramos, una cosa es querer y otra cosa es poder.
¿Cómo pretende sumar después de su discurso en San Lázaro?
Su aspiración también obliga a revisar el criterio con el que ejerce la confrontación política.
Xóchitl Zagal criticó a figuras opositoras, empresarios y expresidentes durante el debate sobre nacionalidad única y cerró con la expresión:
“¡Viva México y que mueran los traidores a la patria!”
La legisladora sostuvo después que sus palabras fueron sacadas de contexto y utilizadas en una campaña mediática en su contra.
Esa respuesta merece recogerse, pero deja abierto el cuestionamiento político.
Recurrir a una expresión de muerte para confrontar adversarios muestra un criterio profundamente cuestionable en el uso de la tribuna.
Quien busca coordinar una organización plural debe explicar cómo entiende el desacuerdo y qué garantías ofrece a quienes cuestionen su conducción.
Morena necesita capacidad para procesar diferencias.
Esta frase incendiaria produjo notoriedad; pero también se ha convertido en un lastre, sobre todo cuando se pretende construir confianza.
Claudia Sheinbaum y Delfina Gómez: las referencias no sustituyen el respaldo propio
Xóchitl Zagal ha mencionado a Claudia Sheinbaum y Delfina Gómez entre sus referentes políticos. Esto es lógico.
La identificación con ambas gobernantes es comprensible. Nombrarlas no explica realmente qué aporta políticamente la aspirante en Cuautitlán Izcalli.
La aprobación de otras figuras no puede tomarse como fuerza electoral propia. La presidenta y la gobernadora no son escudo ni espada.
Coordinar Morena exige abrir espacio a la crítica
La prueba de una eventual conducción no estaría únicamente entre sus simpatizantes. Estaría en la relación con las expresiones que no la respaldan.
¿Integraría a militantes críticos? ¿Aceptaría contrapesos? ¿Haría públicos los mecanismos de participación? ¿Reconocería los méritos de otros perfiles?
Xóchitl Zagal necesita explicar cómo evitaría que su aspiración se agote en una negociación por espacios. La militancia merece conocer qué organización propone.
Cuautitlán Izcalli merece argumentos, no confianza por adelantado
Morena debe examinar a todos sus aspirantes con criterios claros.
El cargo legislativo de Xóchitl Zagal y su trayectoria no deben eximirla de explicar resultados, propuestas y capacidad de integración.
Con todo lo expuesto, su aspiración ofrece todavía una justificación insuficiente para reclamar la conducción municipal.
Hay experiencia declarada y una propuesta de recorridos; falta desarrollar públicamente cómo se traducirían en una organización más fuerte.
Xóchitl Zagal ya manifestó qué encargo quiere. Ahora debe demostrar qué ganaría Morena en Cuautitlán Izcalli si se lo entrega.


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