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Policía Ética de Naucalpan: Isaac Montoya rebasado por la crisis de violencia e inseguridad

  • Foto del escritor: LUIS ROCHA / Noticias
    LUIS ROCHA / Noticias
  • hace 6 horas
  • 2 min de lectura
  • No puede haber una policía ética ante un desorden municipal inmenso.




¿Naucalpan necesita

una Policía Ética o una policía

que enfrente al crimen?


El alcalde Isaac Montoya presume a la llamada Policía Ética de Naucalpan como una innovación contra la corrupción y para supervisar el comportamiento de sus propios policías.


El modelo puede resultar útil para vigilar abusos internos, pero deja una pregunta mucho más incómoda para el gobierno y ciudadanía:


¿Qué necesita con mayor urgencia Naucalpan, una policía que vigile policías o una corporación capaz de garantizar seguridad efectiva frente a la delincuencia?



Policía Ética de Naucalpan

acumula casi 300 reportes


La propia administración municipal informa que este cuerpo ha atendido casi 300 reportes ciudadanos. ¿300 reportes de corrupción? Es una barbaridad.


Sus integrantes supervisan principalmente labores de tránsito, acompañan operativos y utilizan cámaras corporales para documentar actuaciones.


El dato demuestra que existe un problema interno que requiere vigilancia, pero también abre otra interrogante:


Si fue necesario crear una policía para vigilar a la propia policía, ¿qué tan profunda era la pérdida de confianza dentro de la corporación?



Isaac Montoya

presume avances,

pero la inseguridad

marca a Naucalpan


El Ayuntamiento sostiene que su estrategia ha reducido delitos de alto impacto, incrementado el número de patrullas y disminuido la percepción de inseguridad.


Incluso se ha señalado que Naucalpan salió de la lista de municipios más inseguros del país según la ENSU. ¿Cómo midió la ENSU la violencia e inseguriddad en el municipio?


Esos datos deben reconocerse y medirse con seriedad.


Pero una estadística favorable no elimina la experiencia cotidiana de vecinos que exigen mayor vigilancia, respuesta policial y tranquilidad en calles y colonias.



Una Policía Ética

no sustituye una

estrategia de seguridad


El problema de fondo es confundir objetivos.


Combatir corrupción policial es indispensable, pero la Policía Ética no fue creada principalmente para perseguir homicidas, asaltantes o grupos criminales.


Esta policía supervisa el desempeño de funcionarios y agentes. ¿Entonces los mismos policías de Naucalpan propician la corrupción?



Isaac Montoya

enfrenta una prueba

mayor que la

imagen institucional


Naucalpan necesita policías honestos y eficaces. La ética sin resultados de seguridad se queda en discurso; la fuerza policial sin controles termina generando abusos. 


El verdadero desafío para Isaac Montoya es ya no inventar corporaciones internas.


La Policía Ética no puede comprometrese a erradocar la intermonable violencia e inseguridad. Los habitantes no requieren lecciones de ética, necesitan acciones contra delincuentes.



Naucalpan

necesita resultados,

no solamente nuevos nombres


Isaac Montoya puede presumir cuerpos especializados, cámaras, nuevas patrullas y programas contra la corrupción. Pero la evaluación definitiva no la hará un comunicado oficial.


La evaluación la harán los ciudadanos cuando puedan confiar tanto en quien porta una placa como en la capacidad del gobierno para protegerlos. 


Si la inseguridad continúa dominando la conversación pública, cambiar el nombre o la imagen de una corporación difícilmente bastará para resolver la crisis.

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