top of page

Oftalmóloga advierte sobre riesgos del color morado que puso Clara Brugada en la Ciudad de México

  • Foto del escritor: LUIS ROCHA / Noticias
    LUIS ROCHA / Noticias
  • hace 5 días
  • 2 min de lectura

✍️ EDITORIAL


  • La decisión del gobierno de Clara Brugada Molina de pintar de morado distintos elementos urbanos de la Ciudad de México no solo generó polémica política y estética; también abrió un debate mucho más serio: la seguridad vial.




De acuerdo con especialistas, el color amarillo utilizado tradicionalmente en guarniciones, bolardos, puentes y señalización urbana no responde a un capricho visual, sino a criterios de visibilidad, prevención y seguridad para peatones, automovilistas y usuarios de la vía pública.





Clara Brugada y el error del color morado en CDMX


El problema de fondo es que el morado puede funcionar como color institucional, partidista o propagandístico, pero no necesariamente como color de seguridad vial.


La oftalmóloga María Fernanda Golzarri Millotte explicó que el ojo humano detecta con mayor facilidad el color amarillo, especialmente con lluvia, niebla, oscuridad o visión periférica.


En cambio, el lila o morado se ubica en los extremos del espectro visible, tiene menor luminancia y tarda más en procesarse.


Dicho en palabras simples: el amarillo alerta; el morado se pierde.



La seguridad no debe pintarse con colores políticos


La administración de Clara Brugada cometió un error al llevar el color morado a espacios donde la prioridad debe ser la seguridad, no la identidad visual de un gobierno.


La Ciudad de México no puede convertirse en lienzo de propaganda cuando hay normas, criterios técnicos y principios de seguridad vial que deben respetarse.


Pintar por ocurrencia puede parecer menor, pero en una ciudad con millones de peatones, autos, ciclistas y transporte público, cada elemento visual importa.



CDMX necesita técnica, no ocurrencias


El caso del morado exhibe una forma preocupante de gobernar: tomar decisiones urbanas desde la imagen política antes que desde la evidencia técnica.


Si expertos advierten que el color elegido no es el adecuado para la percepción visual del ojo humano, el gobierno capitalino debe corregir sin soberbia.


La seguridad vial no admite improvisaciones, mucho menos cuando la Ciudad de México se prepara para recibir eventos internacionales como el Mundial 2026.


Clara Brugada puede pintar la ciudad de discursos, pero no debe pintar de riesgo las calles.

Porque cuando la señalización deja de verse, el peligro sí se ve venir.

Comentarios


bottom of page