López Obrador: Megafarmacia de AMLO termina vacía, cara y convertida en símbolo de fracaso
- LUIS ROCHA / Noticias

- hace 7 horas
- 4 min de lectura
La Megafarmacia del Bienestar, uno de los proyectos más presumidos por Andrés Manuel López Obrador, terminó convertida en símbolo de fracaso, opacidad y promesa incumplida.

El proyecto que fue presentado como la solución al desabasto de medicamentos hoy aparece, según un recorrido de El Universal, con escasa actividad, andenes vacíos, poco flujo de trabajadores y una entrada semibloqueada por un socavón formado desde enero de 2026.
La imagen es demoledora.
La llamada “farmacia más grande del mundo” ya no parece farmacia.
Ni siquiera parece una gran operación logística nacional.
Parece la postal de un sexenio que prometió salud pública y terminó dejando bodegas vacías, recetas sin surtir y miles de millones de pesos bajo cuestionamiento.
Megafarmacia de AMLO: de promesa nacional a bodega vacía
López Obrador inauguró la Megafarmacia en diciembre de 2023 con la promesa de combatir el desabasto de medicamentos. Sin embargo, El Universal documentó que el inmueble opera con muy poca actividad y que sus 50 andenes de carga y descarga están vacíos.
La contradicción es brutal. Un proyecto vendido como solución nacional al desabasto terminó reducido a una bodega con movimiento mínimo.
Los medicamentos ya no se embodegan ahí para surtir recetas no entregadas en todo el país, sino que salen como pedidos para IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar.
Es decir: la promesa original se desinfló.
La Megafarmacia ya no cumple la fantasía política con la que fue inaugurada.
El costo subió más de 4 mil millones de pesos
El problema no es sólo que la Megafarmacia luzca vacía.
El problema es que también se volvió más cara.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda retomados por El Universal, el costo total previsto del proyecto pasó de 10 mil 800 millones de pesos a 15 mil 028 millones 465 mil 872 pesos. Esto es una locura de dinero tirado a la basura.
Ese aumento de más de 4 mil millones de pesos exige explicación pública. Porque cuando una obra pública sube de costo y además no cumple la promesa original, el tema deja de ser administrativo. Se vuelve político.
Y también abre preguntas sobre opacidad, planeación, eficiencia y uso de recursos públicos.
Nunca fue la solución al desabasto
El Universal también reportó que Hacienda ya define el proyecto como un centro de almacenamiento y distribución, no como la gran farmacia nacional prometida por López Obrador. Esto es fraude.
Además, Birmex respondió vía transparencia que la Megafarmacia “no surte recetas”, pues esa competencia corresponde a los institutos de salud.
Ahí se cae el relato. Porque si la Megafarmacia no surte recetas, entonces no era la solución directa que se vendió al país. Era otra cosa. Una bodega. Un centro logístico.
Un proyecto presentado con propaganda presidencial, pero incapaz de resolver la tragedia cotidiana de los pacientes sin medicamento.
Millones para la foto, poco alivio para los pacientes
El fracaso de la Megafarmacia no debe medirse sólo por sus andenes vacíos. Debe medirse por los pacientes. Por las familias que buscaron medicamentos y no los encontraron.
El Universal documentó que desde el inicio de operación el Cefedis arrancó con apenas 0.9% de su capacidad estimada de almacenamiento: tenía capacidad para 280 millones de piezas, pero inició con 2 millones 465 mil 975.
También reportó que, a cuatro meses de su inauguración, sólo había surtido 341 recetas, equivalente a 2.7 recetas diarias en promedio.
Esa cifra no es menor. Es el retrato del fracaso. Una estructura gigantesca para resultados diminutos. Una promesa enorme para una respuesta mínima.
La Megafarmacia como símbolo del obradorismo
La Megafarmacia resume una de las marcas del sexenio de López Obrador: proyectos monumentales, narrativa grandilocuente y resultados discutibles.
Se prometió una solución nacional. Se construyó un símbolo. Se gastaron miles de millones.
Pero el desabasto no desapareció. Y ahora, el símbolo luce vacío, caro y desolado.
Cuando un gobierno convierte una política pública en espectáculo, corre el riesgo de que la realidad le cobre factura.
Y eso ocurrió con la Megafarmacia.
¿Fracaso o corrupción?
La palabra corrupción debe usarse con cuidado.
Hasta ahora, con base en estos reportes, lo más sólido es hablar de fracaso, opacidad, gasto creciente y promesa incumplida.
Pero también es legítimo preguntar:
¿Quién autorizó el aumento de costo? ¿Quién diseñó un proyecto que arrancó con menos del 1% de su capacidad? ¿Quién vendió como solución nacional algo que después fue reducido oficialmente a bodega?
¿Quién responde por los miles de millones comprometidos durante tres décadas?
La corrupción no sólo se expresa en sobres o contratos oscuros.
También puede aparecer como irresponsabilidad pública, gasto ineficiente, propaganda disfrazada de solución y ausencia de rendición de cuentas.
AMLO dejó una megafarmacia; México siguió con desabasto
López Obrador quiso convertir la Megafarmacia en prueba de eficacia gubernamental. Pero hoy el proyecto parece probar lo contrario.
La bodega está ahí. Los costos están ahí. Las cifras están ahí. Y la promesa rota también.
El problema es que mientras el gobierno presumía la “farmacia más grande del mundo”, millones de pacientes seguían enfrentando la misma pregunta dolorosa:
¿Dónde está mi medicamento?
La Megafarmacia no sólo exhibe un fracaso logístico.
Exhibe el costo de gobernar con propaganda cuando lo que se necesitaba era planeación, transparencia y resultados.



Comentarios