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Isaac Montoya Márquez bajo críticas por bardas de cumpleaños en Naucalpan

  • Foto del escritor: LUIS ROCHA / Noticias
    LUIS ROCHA / Noticias
  • hace 2 horas
  • 2 Min. de lectura

✍️ EDITORIAL





¿Quién mandó pintar bardas para felicitar a Isaac Montoya Márquez por su cumpleaños mientras el municipio enfrenta inseguridad, inundaciones, baches, servicios públicos deficientes y una creciente inconformidad ciudadana?


En una barda se lee: “¡Feliz cumpleaños Isaac Montoya! Te queremos presidente”.


El mensaje no parece espontáneo ni ciudadano. Tiene toda la lógica de propaganda política disfrazada de felicitación personal.


Y si Isaac Montoya no lo ordenó, entonces alguien dentro del entorno político o del gobierno municipal que encabeza decidió convertir el espacio público en mural de culto personal.



Naucalpan no necesita bardas de cumpleaños


El problema no es una felicitación. El problema es el contexto. Naucalpan vive momentos complicados en materia de seguridad, movilidad, servicios urbanos e infraestructura.


Mientras muchas colonias reclaman atención, la prioridad visual parece ser pintar bardas para celebrar al alcalde.


Eso es profundamente ofensivo para la ciudadanía.


Porque cuando un municipio tiene problemas serios, el gobernante no debería aparecer en bardas como figura de homenaje. Debería aparecer en territorio resolviendo problemas.



Isaac Montoya Márquez y el culto político


Este tipo de mensajes alimenta una práctica vieja y dañina de la política mexicana: el culto al gobernante. Primero se felicita al alcalde, luego se le agradece todo, después se le promueve como indispensable y finalmente se confunde gobierno con propaganda personal.


Si la barda fue pagada, promovida o tolerada desde estructuras cercanas al poder municipal, entonces estamos ante un uso políticamente cuestionable del espacio público.


Y si fue una iniciativa de simpatizantes, el gobierno de Isaac Montoya Márquez debería deslindarse con claridad.



Un insulto para los vecinos de Naucalpan


La ciudadanía no necesita bardas que digan “te queremos presidente”. Necesita calles seguras, drenajes funcionales, patrullas presentes, servicios públicos eficientes y un gobierno que no parezca más preocupado por la imagen del alcalde que por los problemas reales.


En política, los símbolos importan. Y esta barda manda un mensaje equivocado: mientras Naucalpan reclama resultados, alguien decidió regalarle al alcalde un muro de vanidad.



La pregunta de fondo


¿Quién pagó esas bardas?¿Quién autorizó la pinta?¿Se usó estructura municipal?¿Hubo recursos públicos o apoyo operativo del gobierno de Naucalpan?


Isaac Montoya Márquez tiene que aclararlo.


Porque si no fue él, fue alguien que actúa en su nombre. Y si fue desde su propio entorno, entonces la crítica es todavía más grave: Naucalpan no está para cumpleaños políticos; está para exigir resultados.

 
 
 

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