Claudia Sheinbaum y el temor de que Morena sea declarada organización terrorista
- LUIS ROCHA / Noticias

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Actualizado: hace 24 minutos
✍️ EDITORIAL


La presidenta Claudia Sheinbaum intenta minimizar una de las discusiones más explosivas para su gobierno: la posibilidad de que Morena sea señalado en Estados Unidos como una estructura política vinculada al crimen organizado.
Aunque Sheinbaum descartó que la entrega de exfuncionarios de Sinaloa a la justicia estadounidense comprometa a su partido, el simple hecho de que el tema ya esté instalado revela el tamaño de la crisis política que enfrenta la 4T.
Morena bajo presión internacional
El problema para Sheinbaum no es solamente jurídico; es político y simbólico.
El caso Rubén Rocha Moya, las acusaciones contra exfuncionarios de Sinaloa y las versiones sobre presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa han colocado a Morena en una zona de desgaste que ya no puede resolverse con discursos de soberanía o frases de campaña.
De acuerdo con reportes recientes, colaboradores ligados al gobierno de Sinaloa enfrentan cargos en Estados Unidos por presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa, incluyendo narcotráfico y posesión de armas.
La palabra que aterra a Palacio Nacional
Que se hable de Morena como posible organización terrorista es por sí mismo un golpe demoledor para el partido que prometió regenerar la vida pública de México.
La etiqueta no es menor: implicaría colocar al partido gobernante bajo sospecha internacional y asociarlo con redes criminales que Estados Unidos considera una amenaza directa a su seguridad.
La sola posibilidad ya lastima la narrativa de Sheinbaum. Porque un gobierno fuerte no tendría que explicar por qué su partido no debe ser comparado con estructuras criminales.
Sheinbaum se refugia en la soberanía
Claudia Sheinbaum ha insistido en defender la soberanía nacional y en rechazar cualquier señalamiento de injerencia extranjera, especialmente en medio de las tensiones con Estados Unidos y los casos que involucran a políticos mexicanos.
En días recientes, la presidenta volvió a defender que en México “no mandan intereses extranjeros”, en un contexto de presión estadounidense por extradiciones y seguridad.
Pero la soberanía no puede usarse como escudo para evitar preguntas de fondo.
¿Hubo protección política?¿Hubo financiamiento ilícito?¿Hubo apoyo criminal en elecciones?¿Hubo complicidad desde gobiernos estatales?
Esas preguntas no desaparecen por decreto presidencial.
El miedo real de Morena
El miedo de Morena no es que Estados Unidos hable fuerte. El miedo es que Estados Unidos tenga expedientes, nombres, operaciones, cuentas, testimonios y cooperación de figuras que puedan hundir políticamente al partido.
Si Washington sigue avanzando, el problema ya no será solo Rubén Rocha Moya. El problema será saber cuántos cuadros de Morena aparecen conectados a expedientes de narcotráfico, huachicol fiscal, lavado de dinero o protección criminal.
La crisis apenas comienza
Claudia Sheinbaum puede decir que no hay riesgo para Morena. Puede insistir en que su gobierno combate a todos los grupos delictivos. Puede acusar campañas de desprestigio.
Pero la realidad es más dura: el nombre de Morena ya está siendo discutido junto a palabras que ningún partido político quisiera tener cerca.
Narcotráfico. Terrorismo. Estados Unidos. Sinaloa. Cárteles. Ese es el verdadero desastre. Y por eso el miedo existe.
Porque cuando un partido gobernante empieza a defenderse de la posibilidad de ser vinculado internacionalmente con estructuras criminales, la crisis ya no está en puerta.
La crisis ya entró a Palacio Nacional.



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