Claudia Sheinbaum retoma el “me canso ganso” de López Obrador; la crisis de salud exige resultados

Recuperar una frase de López Obrador puede producir titulares; resolver el desabasto requiere mucho más.
Editorial |

#ClaudiaSheinbaum recurrió al “me canso ganso” de Andrés Manuel #LópezObrador para prometer la modernización del sistema público de salud.
Lo hizo este domingo 18 de octubre en Ciudad del Carmen, Campeche, donde reconoció que persisten deficiencias en los servicios.
La frase recupera un símbolo del obradorismo, pero deja intacta la exigencia fundamental: medicamentos disponibles, personal suficiente y atención oportuna.
El riesgo político es convertir una promesa fácil de recordar en el centro de la conversación, mientras las respuestas sobre las carencias quedan pendientes.
El “me canso ganso” frente a las carencias reconocidas
Sheinbaum explicó que durante sus giras ha recibido quejas por falta de medicamentos, médicos y equipos. Las quejas son interminables.
También cuestionó que trámites básicos, como solicitar guantes para un hospital, todavía dependan de entregar un oficio personalmente.
Ese reconocimiento importa.
Las deficiencias descritas por la propia presidenta obligan a evaluar la distancia entre los anuncios gubernamentales y el servicio que reciben los pacientes.
Sheinbaum defendió las acciones emprendidas durante el gobierno de López Obrador y señaló problemas heredados de administraciones anteriores.
Sin embargo, explicar los antecedentes no exime al gobierno actual de responder por lo que sigue fallando. Este gobierno no puede salir con excusas.
La continuidad política también implica asumir responsabilidades. El pasado puede explicar parte del problema; resolverlo exige decisiones presentes.
Digitalizar la salud: una herramienta que debe llegar al paciente
La propuesta presidencial incluye digitalizar procesos de suministro de medicamentos e insumos e incorporar a jóvenes recién egresados a esa tarea.
Modernizar esos procedimientos puede ser útil. Un sistema capaz de identificar existencias y agilizar solicitudes tendría valor si logra que los insumos lleguen a tiempo.
El éxito debe medirse en recetas surtidas y tratamientos continuos, además de plataformas instaladas.
Digitalizar una solicitud resulta insuficiente cuando no se resuelve la compra, distribución o entrega de lo solicitado.
La mandataria entregó la rehabilitación del Hospital General IMSS-Bienestar de Ciudad del Carmen, cuya capacidad pasó de 62 a 94 camas.
Es un avance local que merece seguimiento, sin convertirlo en prueba de que las carencias nacionales quedaron resueltas.
Las protestas del IMSS también exigen respuestas
En paralelo, trabajadores del #IMSS han mantenido movilizaciones con demandas salariales, laborales y de abastecimiento.
El IMSS y el IMSS-Bienestar tienen poblaciones y esquemas de operación distintos.
Sus problemas deben examinarse por separado, aunque ambos forman parte de la responsabilidad pública de garantizar atención.
Escuchar al personal y a los pacientes debe traducirse en compromisos verificables. Una mesa de diálogo necesita acuerdos; una gira de supervisión necesita correcciones.
Una frase heredada no sustituye la rendición de cuentas
No hay elementos para demostrar que Sheinbaum utilizó deliberadamente la expresión para distraer. Esperemos que no haya sido así.
La crítica está en su efecto: el eslogan puede desplazar la discusión sobre plazos, responsables y resultados.
¿Cuándo se corregirán las fallas detectadas? ¿Cómo se informará sobre el suministro efectivo? ¿Qué seguimiento tendrán las quejas recogidas durante las giras?
Esas respuestas darían mayor sustento a la promesa presidencial que cualquier referencia a López Obrador, principal culpable de la crisis de salud.
El “me canso ganso” puede servir para cerrar un discurso.
Para cerrar la brecha entre la promesa y la atención médica hacen falta resultados. La ciudadanía tiene derecho a exigirlos.



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