Claudia Sheinbaum llama a no ver TV Azteca y enciende debate por censura
- LUIS ROCHA / Noticias

- hace 1 hora
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✍️ EDITORIAL
La presidenta Claudia Sheinbaum volvió a colocarse en el centro de la polémica luego de llamar a no ver TV Azteca, en medio de sus críticas contra la televisora y contra el empresario Ricardo Salinas Pliego.

El problema no es solamente una frase.
El problema es que una presidenta de la República no es una ciudadana cualquiera opinando sobre un canal de televisión.
Cuando el poder presidencial pide no ver un medio, el mensaje tiene una carga política enorme: presiona, estigmatiza y manda una señal peligrosa contra la prensa crítica.
Claudia Sheinbaum y la tentación de silenciar la crítica
La relación entre el gobierno federal y TV Azteca lleva meses marcada por tensión.
Sheinbaum ha señalado públicamente que la televisora no recibe publicidad oficial porque, según su gobierno, mantiene adeudos fiscales; incluso ha defendido que no se trata de censura, sino de una decisión relacionada con impuestos.
Pero una cosa es discutir un tema fiscal y otra muy distinta es usar la conferencia presidencial para decirle a la gente qué medio debe o no debe ver.
Ahí la línea se vuelve delicada.
“No vean TV Azteca”: una frase peligrosa desde Palacio Nacional
Si Claudia Sheinbaum considera que TV Azteca miente, tiene todo el derecho de responder, aclarar, desmentir y presentar pruebas.
Lo que no debería hacer como presidenta de México, es alentar desde el poder una especie de castigo social contra un medio incómodo.
La democracia no se fortalece pidiendo apagar pantallas. Se fortalece con debate, información, contraste y libertad.
El fantasma de la censura
La polémica ocurre en un contexto donde reformas en materia de telecomunicaciones ya habían generado preocupación por posibles facultades excesivas del gobierno sobre medios, plataformas digitales y espectro radioeléctrico.
Aunque Sheinbaum ha negado que exista intención de censura, la discusión pública ha estado marcada por el temor a una mayor concentración de poder en el Ejecutivo.
Por eso la frase contra TV Azteca no puede verse como un comentario menor. Viene de la Presidencia.
Y cuando la Presidencia señala a un medio, el riesgo no es solo político: también es democrático.
La crítica no se apaga con órdenes
A Sheinbaum puede no gustarle TV Azteca. Puede molestarle Salinas Pliego. Pero el poder no debe decidir qué medios consume la ciudadanía.
Porque hoy puede ser TV Azteca.
Mañana puede ser cualquier otro medio.
Y cuando un gobierno empieza a decirle al pueblo qué no debe ver, la palabra censura deja de ser exageración y se convierte en advertencia.



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