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Alessandra Rojo de la Vega marca agenda de Clara Brugada con estatuas de Fidel Castro y Che Guevara

  • Foto del escritor: LUIS ROCHA / Noticias
    LUIS ROCHA / Noticias
  • hace 4 horas
  • 3 min de lectura
  • La decisión de Clara Brugada de anunciar nuevas esculturas de Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara en la Ciudad de México no nació de una agenda propia, sino de una reacción política provocada por Alessandra Rojo de la Vega.




La alcaldesa de Cuauhtémoc retiró en 2025 el llamado “Monumento Encuentro”, ubicado en la colonia Tabacalera, bajo el argumento de que las esculturas habían sido instaladas de manera irregular y sin la autorización correspondiente.


  • Alessandra colocó el tema en el centro del debate público: ¿debe la capital rendir homenaje a figuras asociadas con la Revolución Cubana, el comunismo y la dictadura?


  • La respuesta llegó desde el gobierno central.


Brugada anunció que su administración construirá nuevas esculturas de Fidel Castro y Che Guevara para instalarlas en otro punto de la ciudad, un año después del retiro ordenado por la alcaldía Cuauhtémoc.



Alessandra movió la pieza; Brugada respondió


  • Ahí está el punto político. Alessandra Rojo de la Vega no sólo retiró unas estatuas. Movió una pieza simbólica que obligó a Morena a definirse.


La alcaldesa opositora puso sobre la mesa una pregunta incómoda para la izquierda capitalina: ¿por qué defender monumentos a Fidel Castro y al Che Guevara en una ciudad que debería honrar la libertad, la democracia y la dignidad humana?


  • Clara Brugada respondió justo donde Alessandra quería: en el terreno de los símbolos.


  • No fue Brugada quien marcó la agenda. Fue Alessandra.



De retiro irregular a debate ideológico


La alcaldía Cuauhtémoc sostuvo que el monumento había sido colocado sin expediente completo, sin autorización debidamente concluida y con irregularidades en el procedimiento.


También se señaló que la solicitud original venía acompañada de listados vecinales sin documentación suficiente para acreditar identidad o domicilio.


  • La discusión no empezó como una persecución ideológica. Empezó como una decisión administrativa: retirar esculturas cuya instalación estaba cuestionada.


  • Pero la reacción de Morena convirtió el caso en una bandera ideológica.



Brugada queda atrapada en la nostalgia ideológica


Clara Brugada pudo cerrar el tema con una salida institucional. Pudo decir que revisaría el expediente. Pudo consultar a vecinos. Pudo proponer nuevos monumentos a víctimas de dictaduras, defensores de derechos humanos o personajes democráticos.


Brugada eligió construir nuevas esculturas de Fidel y el Che. La jefa de Gobierno quedó atrapada en una agenda de nostalgia ideológica que Alessandra ya había encendido.


  • Mientras la Ciudad de México enfrenta la peor época de violencia e inseguridad, Brugada decidió entrar al debate por monumentos de la Revolución Cubana.


  • Esa es la victoria política de Alessandra: obligar al oficialismo a revelar sus prioridades simbólicas.



Alessandra marca narrativa; Morena reacciona


  • Alessandra Rojo de la Vega planteó incluso la posibilidad de subastar las esculturas de Fidel Castro y Che Guevara o fundirlas.


  • Ese planteamiento fue provocador, pero eficaz.


  • Esto colocó a la alcaldesa de Cuauhtémoc como una figura capaz de incomodar a Morena desde la batalla cultural.


Y en política, quien obliga al adversario a responder, muchas veces ya le ganó la primera parte del debate.



Clara Brugada siguió la agenda de Alessandra


La lectura política es clara:


  • Alessandra Rojo de la Vega marcó la agenda y Clara Brugada la siguió.


La alcaldesa retiró las figuras. El oficialismo reaccionó.


La presidenta Claudia Sheinbaum también criticó en su momento la decisión y planteó que las esculturas fueran colocadas en otro sitio.


  • Ahora Brugada busca construir nuevas esculturas. Pero al hacerlo confirma que el debate ya no lo controla Morena. Lo abrió Alessandra. Lo administró Alessandra.


Y lo convirtió en una discusión nacional sobre símbolos, dictaduras, memoria y poder.



El costo para Brugada


El costo para Clara Brugada es que aparece reaccionando a una agenda ajena.


En lugar de proyectar una agenda propia para la capital, quedó colocada en el terreno donde Alessandra ya había ganado visibilidad.


  • Brugada puede construir nuevas esculturas. Puede defenderlas como memoria histórica. Puede buscar otro punto de instalación.


  • Pero no puede borrar el hecho político central:


    Alessandra Rojo de la Vega fue quien obligó a Morena a hablar de Fidel Castro y Che Guevara.


Y cuando una alcaldesa opositora logra que la jefa de Gobierno responda a su narrativa, entonces ya no estamos ante un pleito menor.


Estamos ante una agenda marcada desde la Cuauhtémoc.

 

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