Alejandro Moreno Cárdenas "Alito" acusa censura del INE tras prohibirle llamar “narcopartido” a Morena
- LUIS ROCHA / Noticias
- hace 25 minutos
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Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del PRI, acusó al Instituto Nacional Electoral (INE) de censura luego de que le prohibiera calificar a Morena como “narcopartido” y ordenó retirar publicaciones en las que usó esa expresión.

De acuerdo con "Alito", la decisión fue aprobada por unanimidad y obliga tanto a sus redes personales como a las del PRI Nacional a eliminar los contenidos señalados.
El priista sostuvo que la resolución “fortalece la censura”, limita la crítica política y desde su perspectiva, protege al partido en el poder.
Alejandro Moreno Cárdenas acusa al INE de limitar la crítica política
En su posicionamiento, Alejandro Moreno afirmó que el INE debería defender la libertad de expresión en lugar de “perseguir palabras”.
El dirigente priista señaló que su partido ha denunciado desde 2021 presunta injerencia del crimen organizado en procesos electorales y sostuvo que la resolución no elimina los hechos ni los señalamientos que, aseguró, han sido documentados por su partido.
La declaración coloca nuevamente al INE en el centro de una discusión sensible: hasta dónde llega la libertad de expresión en la crítica política y cuándo una expresión puede ser considerada calumniosa o sancionable.
Morena, el INE y el límite de las palabras
La palabra “narcopartido” tiene una carga política, legal y pública enorme.
Para Morena, podría tratarse de una acusación grave que vincula al partido con actividades del crimen organizado sin una resolución judicial que lo acredite.
Para Alejandro Moreno y el PRI, en cambio, la restricción representa un intento de silenciar una crítica política contra el partido gobernante.
Ahí está el choque de fondo. No se trata solamente de una palabra. Se trata de quién decide qué puede decir la oposición cuando cuestiona al poder.
La censura también puede disfrazarse de cautela
En democracia, las autoridades electorales tienen la obligación de impedir calumnias, propaganda ilícita y expresiones que vulneren la equidad de la contienda.
Pero también tienen el deber de proteger la crítica política, incluso cuando resulte incómoda, dura o agresiva.
El riesgo aparece cuando una autoridad empieza a caminar sobre una línea demasiado delgada: proteger derechos sin terminar administrando el lenguaje de la oposición.
Porque si el INE se convierte en árbitro no sólo de elecciones, sino también de las palabras que puede usar un dirigente político contra el partido en el poder, entonces el debate público entra en una zona peligrosa.
Alejandro Moreno anuncia impugnación
Alejandro Moreno adelantó que el PRI impugnará la resolución y que llevará el caso ante organismos internacionales.
El dirigente aseguró que su partido no guardará silencio y mantendrá sus denuncias sobre violencia, control territorial del crimen organizado e impunidad en México.
La postura confirma que el caso no terminará con el retiro de publicaciones.
Al contrario, puede escalar a una batalla política, jurídica y mediática sobre libertad de expresión, censura, calumnia y el papel del INE frente al partido gobernante.
El punto incómodo para el INE
El INE enfrenta una pregunta difícil:
¿Está protegiendo a Morena de una acusación no probada o está limitando indebidamente la crítica política de la oposición?
La respuesta no es sencilla.
Si una expresión acusa directamente a un partido de tener vínculos criminales, la autoridad puede considerar que existe un posible daño a la reputación o una imputación sin sentencia.
Pero si la frase se interpreta como una crítica política, una consigna o una valoración pública sobre la violencia y el poder, entonces prohibirla puede leerse como censura.
Ese será el núcleo de la disputa.
La libertad de expresión no puede ser cómoda
La libertad de expresión no existe para proteger frases amables. Existe, sobre todo, para proteger expresiones incómodas, críticas, duras y molestas para el poder.
Morena puede rechazar el calificativo. Puede responder políticamente. Puede exigir pruebas. Puede acudir a instancias legales.
Pero el INE debe cuidar que sus medidas no terminen pareciendo un mecanismo de protección discursiva para el partido gobernante.
Porque cuando una autoridad electoral ordena borrar palabras de la oposición, el costo institucional es alto. Y el mensaje democrático se vuelve preocupante.
Una resolución que puede incendiar el debate político
La denuncia de Alejandro Moreno llega además en un contexto donde distintos actores han advertido riesgos para la libertad de expresión y la crítica pública.
El caso se suma al debate sobre los límites del discurso político en México y la relación entre autoridades, partidos y medios.
La pregunta que queda abierta es si el INE actuó para frenar una posible calumnia o si abrió una puerta peligrosa para condicionar el lenguaje opositor.
Lo cierto es que la resolución no cerró el debate. Lo encendió.
Y en política, cuando una autoridad intenta apagar una palabra por la vía administrativa, muchas veces termina multiplicando su impacto público.