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UNAM examen de admisión: estalla crisis de confianza en la máxima casa de estudios

  • Foto del escritor: LUIS ROCHA / Noticias
    LUIS ROCHA / Noticias
  • 25 jul
  • 3 min de lectura
  • La UNAM enfrenta una de las crisis de confianza más delicadas de los últimos años, luego de suspender provisionalmente los trámites de entrega documental e inscripciones para estudiantes de primer ingreso a licenciatura, en medio de la polémica por presuntas trampas en el examen de admisión en línea.




La Universidad Nacional Autónoma de México informó que la suspensión aplicará para los trámites del ciclo escolar 2026-2027/1, que debían iniciar el lunes 27 de julio, hasta que una Comisión Técnica de expertas y expertos presente sus conclusiones y recomendaciones sobre el Concurso de Selección de Ingreso a Licenciatura 2026.


  • Pero la pregunta incómoda es inevitable:


    ¿Cómo llegó la máxima casa de estudios a un punto donde tuvo que frenar inscripciones para revisar la integridad de su propio examen de ingreso?




UNAM suspende inscripciones por polémica en examen de admisión


La suspensión se dio después de que circularan versiones sobre supuestas trampas en el examen en línea de ingreso a licenciaturas.


En TikTok difundieron formas de burlar la supervisión de inteligencia artificial que debía impedir irregularidades durante la prueba.


  • La UNAM no puede minimizar el golpe.


  • Cuando la universidad más importante del país suspende inscripciones por dudas en su proceso de admisión, el problema deja de ser técnico y se convierte en institucional.


Entre las supuestas recomendaciones difundidas en redes se mencionaban estrategias como ocultar un segundo celular, usar audífonos o compartir pantalla mediante Discord para recibir respuestas durante el examen.



La inteligencia artificial no sustituyó la confianza


El escándalo también exhibe una falla de fondo: confiar en que la inteligencia artificial bastaría para vigilar un proceso de enorme importancia académica y social.


  • El examen de admisión a la UNAM no es cualquier trámite.


  • Para miles de jóvenes, representa la posibilidad de acceder a educación superior, movilidad social, desarrollo profesional y un proyecto de vida.


¿Y los que estudiaron honestamente? ¿Y los que no tuvieron asesorías privadas? ¿Y los que no usaron apoyos externos? ¿Los que respetaron las reglas? ¿Los que confiaron en que la UNAM podía garantizar un proceso justo?



La UNAM debe explicar, no solo suspender


La suspensión provisional puede ser una medida necesaria, pero no es suficiente.


La UNAM debe explicar, qué herramientas de supervisión se usaron, qué tan confiable fue la inteligencia artificial, qué protocolos se activaron y qué pasará con los aspirantes que participaron conforme a las reglas.


  • La magnitud del caso exige más que un comunicado institucional. Exige transparencia total. Porque la incertidumbre no solo afecta a quienes presuntamente hicieron trampa.


  • Afecta a toda una generación de aspirantes.



El daño mayor es contra los aspirantes honestos


  • El escándalo del examen de admisión no debe analizarse únicamente desde la perspectiva administrativa. Debe mirarse desde los jóvenes. Desde quienes se prepararon durante meses. Desde familias que invirtieron tiempo, dinero y esperanza.


La UNAM reiteró su compromiso con la transparencia institucional y con el derecho de acceso a la educación en condiciones de igualdad para todos los aspirantes.


Pero precisamente por eso está obligada a demostrar que esa igualdad no fue vulnerada.

No basta con decirlo. Debe probarlo.



TikTok, Discord y el nuevo desafío universitario


El caso también deja una lección para la educación pública mexicana: los procesos de evaluación en línea no pueden improvisarse ni descansar únicamente en controles tecnológicos.


Si aspirantes encontraron —o creyeron encontrar— maneras de burlar la vigilancia digital, entonces la UNAM debe revisar a fondo sus mecanismos de seguridad.


  • La universidad no puede enfrentar trampas digitales con protocolos débiles.


  • Tampoco puede permitir que redes sociales como TikTok se conviertan en manuales virales para vulnerar un examen de ingreso.


El prestigio académico no protege por sí solo un proceso. La institución debe protegerlo con sistemas robustos, vigilancia efectiva y consecuencias claras.



La UNAM bajo prueba


La crisis no se resolverá con una frase elegante ni con un boletín. Se resolverá con respuestas concretas.


  • ¿Hubo trampas? ¿Cuántos casos se detectaron? ¿Qué aspirantes serán revisados? ¿Qué pasará con quienes ya habían sido aceptados? ¿Se repetirá el examen? ¿Se modificará el calendario escolar? ¿Se sancionará a quienes vulneraron el proceso?


¿Se cambiará el modelo de examen en línea? Por si faltara poco, la UNAM no aclaró si esta situación modificará el inicio del próximo ciclo escolar. Todo es incertidumbre.



La UNAM debe defender a quienes sí jugaron limpio


  • La crítica no es contra la educación pública. No es contra los estudiantes. No es contra la UNAM como patrimonio académico del país.


  • La crítica es contra una falla institucional que puso en duda la equidad. La UNAM debe actuar pensando primero en los aspirantes honestos. Ellos son los más afectados.


Ellos no merecen pagar por las trampas de otros ni por los errores de supervisión institucional.


Si la universidad quiere recuperar confianza, debe ser implacable con la investigación, transparente con los resultados y justa con quienes cumplieron.


Porque la UNAM no solo está revisando un examen. Está defendiendo su credibilidad.

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