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Un silencio cómplice / Por José Alberto González Aguilar

*Opinión


Se ha hecho una mala costumbre que el Gobierno Federal mienta permanentemente, y por desgracia se ha convertido en una práctica oficial, y no debemos acostumbrarnos a ello.


Ya que se dice que en promedio el Presidente miente 86 veces en cada mañanera, eso es terrible y más si pensamos que es justo ese el canal de comunicación que se utiliza para comunicar e informar todos los días, la mañanera se han convertido en el tribunal de horca y cuchillo de nuestros días. Pero lo realmente terrible es que desde ahí se dicta la agenda y se miente a discreción, y sin el menor recato.


Pero las mentiras y confusiones cobran mayor relevancia cuando desde el poder supremo se insta a hacer de las mentiras una política pública y de implementación de malas decisiones gubernamentales, y hoy me refiero en especial al caso lastimoso e inadmisible de una reforma al Poder Judicial que busca modificar con un emergente artículo transitorio un precepto constitucional, algo que a todas luces es violatorio de nuestra Carta Magna.


Me refiero en especial a la necesaria reforma al Poder Judicial mejor conocido como una gran familia de poder, aseveración que pone de manifiesto que en efecto se debe reformar al poder pero no se deben generar condiciones de excepción ni distingos especiales y menos se debe legislar pro persona ya que eso es un incentivo perverso para violentar el Estado de derecho, cosa que a diario se mandata desde el pulpito mañanero, pero no olvidemos que todo funcionario público, juro guardar y hacer guardar la Constitución de la República, aunque muchos lo olviden.


Y para muestra lo que el artículo 97 de la Ley Suprema mandata lo relativo a los tiempos y formas en que debe elegirse al titular del Poder Judicial, y los ignorantes legisladores de la bancada mayoritaria modificaron con un dedazo toda una historia de legalidad y de respeto a la división de poderes que ha sido una tradición en nuestra historia constitucional, y ante la ignorancia y sumisión no podemos permanecer ajenos a este atraco que desde el Poder Legislativo se esta imponiendo.


Y justo esa ignorancia y sumisión legislativa es lo que pasa cuando se sortean candidaturas o se obsequian curules y escaños como premios a familiares y leales a proyectos populistas y sin sentido, hoy tenemos legisladores que no dan el ancho y que tienen a la disciplina y ceguera como compañeras de viaje en su transito en el cargo, legisladores vergonzantes que impelidos de su fuero se libran de cumplir con la Ley o de violentar la legalidad, y lo peor muchos de estos buscan reelegirse, en nosotros esta ya no permitir legisladores a modo, trinqueteros y muy obsequiosos con su líder supremo.


Sin embargo, mención especial merece la actitud oscura que ha adoptado el principal beneficiario de esa torpe reforma, me refiero al silencio cómplice del Titular del Poder Judicial el Ministro Arturo Zaldívar. La reforma aprobada, vulnera el Estado de derecho y genera un conflicto que a todas luces se ve como un avasallamiento del poder sobre los ciudadanos, pero del que ya se dictó línea y beneplácito desde la conferencia presidencial; cabe recordar que el propio Ministro Zaldívar hace unos meses se pronunció en contra de ampliar mandatos inconstitucionales al votar en contra de la llamada Ley Bonilla, caso muy similar al que nos ocupa, en suma, así de mal estamos y peor se van a poner las cosas ya que no hay quien le plante cara a las ocurrencias ni a las aberraciones jurídicas que se generan desde palacio nacional. Mal y de malas para la justicia, la legalidad y nuestro futuro, debemos hacer algo y hacerlo ya.


El punto fino es: Callar ante el atropello de derechos y garantías que se dicta desde el poder, es ser cómplice de un gobierno que no conoce de límites y que ha hecho de la locura, su política pública.


@Tobetogonzalez


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