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  • Foto del escritorLUIS ROCHA / Noticias

La homosexualidad como factor de división religiosa / Por Óscar Moha

OPINIÓN /



*Consultar #ÓscarMoha


El tema de la homosexualidad en las Iglesias ha causado un cisma, al menos en la iglesia Metodista, cuya membresía se calcula en 90 millones de personas en el mundo y unas 200 mil en México. Desde hace un par de años, los líderes de este movimiento han debatido sobre la prohibición de acoger, respetar y reconocer a los matrimonios igualitarios y ordenar a Ministros de Culto y líderes que pertenecen a la comunidad LGBTQ.


Los ojos de especialistas, organizaciones como la ONU, protectores de derechos humanos y líderes religiosos, incluyendo al Papa Francisco, han estado atentos a las repercusiones que este debate está causando en el mundo, pues los metodistas han sido ejemplo de libertad y respeto para pensar y dejar pensar dentro y fuera de sus Iglesias, como reza una de sus máximas que inició el reverendo Juan Wesley en el siglo XVIII con presencia en casi todos los países, principalmente en Estados Unidos, África y Europa.


En la Unión Americana, se han separado de la Iglesia Metodista Unida (UMC, por sus siglas en inglés) alrededor de 12 mil 500 congregaciones, pues llegaron a la conclusión de que no debían dar acompañamiento espiritual, moral y hacerlas parte de su cuerpo directivo a las personas homosexuales, en tanto que las otras dan cargos pastorales a ellos y ellas, sin importar su preferencia sexual.


El factor económico se suma a esta división: los separatistas pretenden quedarse con templos y propiedades, que a lo largo de décadas han adquirido para bien de los congregantes y de su jerarquía, por lo que las demandas judiciales de una parte y de la otra están a la orden del día en juzgados y cortes estadunidenses.


Las denominaciones evangélicas de mayor representatividad mundial han tenido las mismas fracturas por el tema de la homosexualidad, así como por la consagración de matrimonios igualitarios: bautistas, presbiterianos, anglicanos, luteranos, episcopales, menonitas y otros se han dividido internamente causando un éxodo en su feligresía que migra hacia religiones conservadoras y nuevos grupos carismáticos.


En México, la iglesia Metodista, que cumple este año 150 de llevar a cabo una función socioreligiosa, sigue sin aceptar -institucionalmente- el matrimonio entre personas del mismo sexo, disimulando la presencia de integrantes de la comunidad LGBTQ en sus cuadros directivos.


Es decir, la dirigencia metodista en México es la parte inversa a la UMC de Estados Unidos: la mayoría de sus obispos, laicos y pastores comulgan con el conservadurismo, segregando a los miembros en plena comunión que en lo privado se ha declarado homosexual dentro y fuera de los templos.


Desde su órgano oficial, El Evangelista Mexicano, se apoya abiertamente a las campañas (de odio, dicen algunos) que otras iglesias y grupos ProVida, lanzan a en contra del aborto, matrimonios entre personas del mismo sexo y el reconocimiento de derechos para las personas LGBTQ.

 

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