• LUIS ROCHA / Noticias

López Obrador se desvaneció en su escritorio el viernes 21 de enero

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La crisis de salud que sufrió el presidente #AndrésManuelLópezObrador, el pasado viernes 21 de enero donde incluso fue intervenido en el Hospital Militar, no fue ni de lejos algo simple ni de rutina como lo manejaron equivocadamente los voceros del gobierno federal.


El asunto fue mucho más grave de lo que se pensaba, y ahora gracias a la información exclusiva de los periodistas más importantes del país, es como se puede saber la dimensión del problema en que se encuentra AMLO, respecto a su salud.


El columnista Salvador García Soto, difundió en su columna Serpientes y Escaleras, que fuentes médicas y militares, le aseguraron que el episodio del pasado 21 de enero, cuando AMLO fue internado de emergencia, no fue un “chequeo de rutina”, como mentirosamente se dijo.


“El presidente ya había venido presentando antes de ese día subidas fuertes de presión y malestares relacionados con su condición cardiaca, que en varias ocasiones lo hicieron sentirse mal y provocaron alarmas en sus médicos.


Ese viernes, mientras estaba en su despacho, el presidente se desvaneció en su escritorio y eso provocó el traslado al Hospital Central Militar, donde los cardiólogos del Ejército lo recibieron con un diagnóstico de infarto.


Lo que provocó que lo programaran de inmediato para un cateterismo de emergencia. En el cateterismo se encontró una arteria afectada y se tomó la decisión de colocarle a López Obrador un segundo stent o anillo, que se sumó al que ya tenía”, señaló el periodista.


El texto aparecido en el diario El Universal este lunes 31 de enero, muestra la fragilidad del presidente. Además de que puede explicar el por qué tanto escándalo por el tan mencionado “testamento político”, que ya escribió López Obrador.


Lo que sí es un hecho, es que las condiciones de salud del mandatario federal, están sumamente deterioradas, y esto es muy preocupante pues cada día le llegan noticias más que devastadoras para su prestigio, como lo es el caso de José Ramón López Beltrán.


El pasado fin de semana, tuvo que haber sido de mucha tensión para López Obrador, ya que el periodista Carlos Loret de Mola, descubrió que José Ramón (hijo del presidente), vive en una mansión de lujo en un exclusivo residencial de Houston, Texas.


Esto no solo derrumba el discurso de Andrés Manuel, sino que hace ver que al interior de la 4T, existen muchos conflictos de interés. Sin duda alguna, el presidente no podrá recuperarse plenamente, si le siguen lloviendo este tipo de informaciones.


México tiene un presidente enfermo.


Nunca antes se había visto una situación similar.



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