Isaac Montoya: Naucalpan presume mejor percepción de seguridad, pero la violencia contradice el discurso oficial
- LUIS ROCHA / Noticias

- 26 jul
- 3 min de lectura
Isaac Montoya, alcalde de Naucalpan, presumió una mejora en la percepción de seguridad, según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI.

El dato, en apariencia, permite al gobierno municipal hablar de avances.
La realidad que viven miles de habitantes de Naucalpan parece contar otra historia: asesinatos, robos con violencia, asaltos, miedo en el transporte público, comercios bajo amenaza y una ciudadanía que no encuentra cobijo en el gobierno municipal.
Ahí nace la contradicción. Si la percepción de seguridad mejora, ¿por qué tantas familias siguen viviendo con miedo?
Naucalpan mejora en encuesta, pero la calle sigue reclamando seguridad
De acuerdo con la encuesta, Naucalpan redujo casi 10 puntos la percepción de inseguridad entre marzo y junio de 2026, al pasar de 80.8 por ciento a 71 por ciento, lo que representaría su mejor resultado en los últimos años.
Además, el municipio habría dejado de ubicarse entre las ciudades con mayor percepción de inseguridad del país, al pasar del segundo lugar nacional que ocupaba en 2024 al lugar 24 en la medición más reciente.
En Naucalpan, la gente no mide la seguridad únicamente por encuestas. La mide cuando sale de su casa. La mide cuando toma transporte. La mide cuando camina de noche. La mide cuando abre su negocio.
La ciudadanía mide cuando escucha que hubo otro asesinato, otro asalto, otro robo con violencia o una nueva agresión en su colonia.
Isaac Montoya y el riesgo de confundir cifras con tranquilidad
El gobierno de Isaac Montoya puede presentar datos oficiales, y está en su derecho de hacerlo. Pero el error político sería convertir esos datos en triunfalismo.
Porque una cosa es que la percepción de inseguridad baje en una medición, y otra muy distinta es que Naucalpan ya sea un municipio seguro.
Incluso la propia información difundida reconoce que todavía existen retos importantes y que cada hecho delictivo representa una preocupación para las familias.
La contradicción de Naucalpan
La contradicción es evidente: el gobierno presume que la percepción mejora, pero la ciudadanía sigue enfrentando hechos violentos.
Cuando una familia sufre un robo, cuando un comerciante es asaltado, cuando una colonia vive con miedo, la encuesta deja de ser consuelo.
Las cifras pueden ayudar a medir una tendencia. Pero no sustituyen la tranquilidad. No sustituyen la presencia policial efectiva. No sustituyen la prevención del delito.
No sustituyen la justicia. No sustituyen la confianza.
Seguridad no es propaganda
El tema de seguridad no puede convertirse en propaganda de gobierno. Menos en un municipio como Naucalpan, donde la percepción histórica de inseguridad ha sido uno de los mayores problemas públicos.
Si Isaac Montoya quiere presumir avances, también debe explicar qué hará con las zonas donde los ciudadanos siguen denunciando violencia, robos, asaltos y ausencia de autoridad.
Porque decir que “todo va mejor” mientras la ciudadanía sigue sintiéndose vulnerable puede convertirse en una frase peligrosa.
La encuesta puede decir que el mundo es rosa en Naucalpan. El mundo rosa pertenece a Isaac Montoya. El mundo negro pertenece a la ciudadanía.
Naucalpan no puede conformarse con mejorar en el papel
Que Naucalpan haya bajado de 80.8 a 71 por ciento en percepción de inseguridad puede ser un avance. Pero también significa algo contundente: siete de cada diez personas todavía se sienten inseguras.
Ese es el dato que el gobierno no debería esconder. Porque si 71 por ciento de la población aún percibe inseguridad, entonces el reto sigue siendo enorme.
No hay motivo para cantar victoria. Hay motivo para trabajar más.
Isaac Montoya bajo presión
Isaac Montoya enfrenta una prueba política delicada. Puede usar la encuesta como argumento de avance o puede leerla como advertencia.
Si el gobierno se queda en la celebración, corre el riesgo de desconectarse de la realidad ciudadana. Las fallas en inseguridad son imperdonable.
La seguridad no se gana con boletines. Se gana cuando la gente deja de tener miedo.
Naucalpan y la deuda de seguridad
La percepción puede mejorar. Las cifras pueden bajar. Los rankings pueden cambiar.
Mientras en Naucalpan continúen los asesinatos, robos con violencia, asaltos y denuncias ciudadanas de abandono, el gobierno de Isaac Montoya tendrá que enfrentar una contradicción incómoda.
El municipio puede avanzar en las mediciones, pero todavía no convence en la calle. Y en seguridad pública, la calle siempre termina dando el veredicto más duro.



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